Antioxidantes y deporte.

Combatiendo el daño oxidativo

Longevitas Labs

Antioxidantes en el deporte.


El deporte, ya sea como mero aficionado que disfruta haciendo ejercicio físico o bien como deportista de alto nivel, genera en nuestro organismo una sobrecarga de radicales libres que puede provocar daño celular y muscular.

Un exceso de radicales libres incide de manera negativa sobre la salud y el rendimiento deportivo, ya que puede acentuar el riesgo de sobrecarga muscular, acelerando la fatiga y retrasando la recuperación. La mejor manera de amortiguar el efecto perjudicial de los radicales libres sobre el músculo es aumentar, bien a través de la dieta y una alimentación saludable o bien a través de complementos nutricionales, la presencia de antioxidantes, reconocidos como "atrapadores" de los radicales libres.

Los antioxidantes los encontramos en diferentes grupos de de vitaminas, minerales y otros compuestos de vegetales y enzimas (sustancias propias de nuestro organismo que intervienen en múltiples procesos metabólicos) y son los encargados de bloquear el efecto dañino de los denominados "radicales libres". La mayoría de los antioxidantes se encuentra en alimentos de origen vegetal, lo que explica los numerosos beneficios que aportan a nuestra salud las frutas, legumbres, verduras, hortalizas y cereales integrales.


Deporte y daño oxidativo.


La respiración en presencia de oxígeno es esencial en la vida celular de nuestro organismo, pero como consecuencia de la misma se producen unas moléculas, denominadas radicales libres, que ocasionan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud, ya que debido al fenómeno de la oxidación se puede alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas. Existen determinadas situaciones que aumentan la producción de radicales libres, como realizar ejercicio físico intenso o el estrés al que están sometidos muchos deportistas.

Para que la salud y el rendimiento físico no se vean afectados debe existir un estrecho balance entre los mecanismos que generan radicales libres y los que los neutralizan. En muchos tejidos las reservas de agentes antioxidantes son limitadas, por ello un aumento en la producción de radicales libres o un debilitamiento de las defensas antioxidantes puede conducir al organismo a padecer estrés oxidativo y daño celular. La falta de antioxidantes puede ser causante o puede acelerar el síndrome de sobre-entrenamiento entre los deportistas.


Una dieta saludable ayuda al rendimiento deportivo

 

La falta de antioxidantes puede afectar al rendimiento deportivo, por lo que es conveniente llevar una dieta saludable, consultar a un especialista en nutrición deportiva y complementar todo ello con los suplementos nutricionales adecuados a cada uno de nosotros y al tipo de deporte que practiquemos y la exigencia física que conlleva.


Síndrome de sobre-entrenamiento.


Un entrenamiento excesivo durante días o la participación en competiciones de manera continuada y poco espaciadas entre sí, puede provocar un debilitamiento del sistema inmunológico. En ello pueden estar implicados los radicales libres. Hay estudios que muestran que la administración de antioxidantes reduce la incidencia y gravedad de las manifestaciones de un entrenamiento excesivo.

Una de las ventajas indudables de los antioxidantes en el deportista se refiere a la prevención y recuperación de lesiones. Es bien conocido el importante papel que juegan los radicales libres en el proceso de inflamación. Las sustancias liberadas por el tejido lesionado o por determinadas bacterias actúan sobre las células de nuestro sistema inmunológico (macrófagos, neutrófilos) que tienen la capacidad de liberar radicales libres cuando se estimulan. Una dosis adecuada de antioxidantes contribuye a la recuperación de los procesos inflamatorios postraumáticos y es de gran utilidad en el alivio rápido de pequeñas lesiones.

Una adecuada combinación de alimentación, suplementación, entrenamiento y competición hará que disminuya el riesgo de lesiones.

 

Del mismo modo que podemos plantear nuestra temporada planificando diferentes picos de forma, debemos hacer una planificación nutricional en la que prestemos especial atención a nuestras necesidades alimentarias y de suplementación en función del nivel de entrenamientos y competición.

Una adecuada combinación de alimentación, suplementación, entrenamiento y competición hará que disminuya el riesgo de lesiones.

Antioxidantes en tu dieta.


Los vegetales concentran diversos compuestos colorantes de los que se conoce su acción antioxidante. Son los flavonoides, un grupo complejo de sustancias que incluye a los flavonoles, los antocianidoles y las flavonas, colorantes naturales que constituyen el grupo más importante de la familia de los polifenoles, muy presentes en el mundo vegetal. Se ha demostrado que son un elemento protector del sistema cardiovascular. Además, activan las enzimas antioxidantes presentes de forma natural en nuestro organismo.

Vitamina C: la mejor forma de incorporar esta vitamina antioxidante es a través de frutas y verduras frescas y crudas tales como guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate y verduras de la familia de la col. 
Vitamina E (tocoferol): es abundante en el aceite de germen de trigo, el aceite de soja y girasol, el germen de cereales o los cereales de grano entero, los aceites de oliva, los vegetales de hoja verde y los frutos secos. 
Beta-caroteno o "provitamina A": el beta-caroteno pertenece a la familia de los carotenoides que contienen los vegetales. El organismo es capaz de transformarlo en vitamina A, de ahí su denominación "provitamina A". El beta-caroteno posee conjuntamente las propiedades de la vitamina A y su acción antioxidante. Además recientemente se ha reconocido su efecto beneficioso en procesos inflamatorios y los relacionados con el proceso de envejecimiento. Son alimentos ricos en beta-caroteno: verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento (zanahoria, espinacas, calabaza, etc.), y ciertas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón). 
Selenio: se vincula al funcionamiento de la enzima antioxidante propia de nuestro organismo. Lo encontramos en carnes, pescados, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras. 
Zinc: Favorece la formación
de nuevas proteínas (renovación celular), interviene en el sistema inmune o de defensas y favorece el buen estado de piel y mucosas (tonicidad y elasticidad de la piel). Son buena fuente de zinc las carnes y vísceras, los pescados, los huevos y las legumbres.

   Si quieres seguir recibiendo artículos como este y estar al día de todas nuestras novedades suscríbete a nuestra Newsletter:

Escriba un comentario

Usted debe ser registrado escribir un comentario.