Comemos más de lo necesario

Longevitas Labs



Es un hecho que, actualmente, en las sociedades occidentales, tenemos una ingesta calórica mayor de lo que realmente necesitamos. 

Por diferentes motivos, al cabo del día, terminamos comiendo más cantidad de lo necesario o comiendo un número de veces mayor que lo que realmente sería lo adecuado. 

¿Cómo afecta esto a la salud? ¿Es posible remediarlo?

- Diferentes razones para comer más de lo necesario. 

Este hecho puede estar motivado por diferentes razones, entre las que podríamos mencionar:

 Por la propia naturaleza de cada persona: impulsiva, ansiosa, impaciente...

 Porque fuimos sobrealimentados durante la infancia y ya se ha establecido en nuestro fuero interno que "debemos" comer unas cantidades determinadas. 

 Porque emocionalmente, comer supone una especie de alivio. 

 Porque estamos atravesando una época de alto estrés laboral, académico, personal o de cualquier tipo.

 Porque hemos intentado seguir una dieta o alcanzar determinados cambios de hábitos en nuestra alimentación, y al no conseguirlo, entramos en una fase "ya todo da igual".

 Por mero aburrimiento. En ocasiones acabamos comiendo o picoteando algo simplemente porque no encontramos nada mejor que hacer. 

Solamente son unos ejemplos, ya que factores psicológicos y factores culturales pueden influir de muchas formas diferentes en nuestra alimentación.

- Contar calorías es un error. 

Cada vez están más de moda las dietas hipocalóricas y más extendida la idea de que para perder peso, hay que ingerir menos calorías de las que después se gastan. 

Pero esto no sirve de nada si no tenemos en cuenta el concepto de "calorías vacías". 

Determinados alimentos tienen un alto aporte calórico pero no aportan ningún o casi ningún nutriente. Esto tiene como resultado final un aumento de peso y mayor tendencia a la obesidad. 

Seguro que si enumeramos los alimentos que contienen calorías vacías se entiende mejor: alcohol, refrescos azucarados, bollería industrial, zumos envasados, snacks y aperitivos, las salsas precocinadas que podemos encontrar en botes en el supermercado, el azúcar...

Es decir, una persona puede tomar en un día un vaso de vodka, un par de refrescos y dos o tres croissants, lo que supondría un aporte calórico de, digamos, 800 calorías -depende del tamaño del vaso, del tamaño de los refrescos y del tamaño de los croissants, claro-, frente a otra persona que puede tomar un número similar de calorías comiendo un filete de pollo a la plancha, una ensalada, dos piezas de fruta y un yogurt

Quizás el consumo de calorías pueda ser similar entre esas dos personas, pero el aporte de nutrientes y el riesgo de padecer sobrepeso no tienen nada que ver en esos dos casos. 


- ¿Qué dicen los expertos?

Pues como sucede en muchos otros casos, los expertos dicen de casi todo. 

Podríamos buscar opiniones más tajantes o que se vayan un poco más hacia lo extremo, como por ejemplo la del Dr. Yoshinori Nagumo, quien aboga por comer una única vez al día, a la hora de la cena, y suprimir el desayuno y la comida. El. Dr. Nagumo es uno de los principales expertos en antiage del mundo, y defiende este tipo de alimentación como método que ayude a frenar el proceso de envejecimiento, a favor de la longevidad y para la prevención de enfermedades como el cáncer o la diabetes

Lógicamente su planteamiento no se reduce a comer una vez al día, y comer lo que sea. Entre sus recomendaciones incluye la completa eliminación del azúcar y la sal de la dieta, la utilización de platos o recipientes muy pequeños para el alimento principal y grandes para las ensaladas, el consumo frecuente de frutas y verduras... Y en caso de hambre extrema, para aguantar hasta la cena, recomienda recurrir a tres alimentos: queso, frutos secos o legumbres secas (con piel). 

Especialistas que defiendan que lo más saludable es comer sin ningún tipo de límite y todo lo que se nos antoje, sean alimentos saludables o no, no hemos encontrado ninguno. 

Dejando al margen opiniones que podríamos catalogar de extremas, como el caso del Dr. Nogumo, en lo que sí coinciden la mayoría de los expertos en que, en general, comemos más de lo que necesitamos

La investigadora y endocrina de la Clínica Universidad de Navarra Gema Frühbeck, defiende la idea de que no solo hay que tener en cuenta qué comemos, sino también como preparamos esos alimentos. No es lo mismo comer un alimento crudo o cocinado al vapor, que hacerlo cocinado en salsa. Incidiendo en la idea de que comemos más de lo que necesitamos, señala que un mal balance con un exceso de 125 calorías diarias, puede suponer al final de año un exceso de 6 kilogramos de grasa

- Educación para la nutrición. 

Como señalábamos anteriormente, existen muchos factores psicológicos, culturales o sociales que nos llevan a ingerir más calorías de las necesarias. Quizás el primer paso para tratar de solucionarlo consista en poner el acento en la educación nutricional, para ser conscientes de lo que estamos comiendo, si es o no suficiente y como puede afectarnos

En todo caso, una buena forma de comenzar podría ser incorporar alguno de estas recomendaciones a tu día a día:

 Bebe más agua. En muchas ocasiones la sensación de hambre no es tal, sino que lo que necesitamos es hidratarnos

 Utiliza platos más pequeños. Es una de las mejores maneras de controlar la cantidad de alimentos que tomamos. 

 Evita en lo posible tener a tu alrededor alimentos que puedan ser una tentación. Sustituye los snacks de toda la vida por algo más saludable

 Vuelve a beber agua. Sobre todo antes de comer. Puede que ante esa sensación de hambre atroz tu cuerpo necesite más el líquido que la comida. Bebe un vaso, o dos, de agua antes de empezar a comer, y después come lo que realmente necesites

 No dejes de comer. Esto sería llevar la situación al extremo y es perjudicial.

 Intenta desarrollar unos hábitos alimentarios saludables y olvida las dietas milagro o aquellas que son altamente privativas

 Cena al menos tres horas antes de acostarte. Evita la "recena" o el picoteo antes de ir a la cama.

 Cuando creas que sientes hambre, intenta no recurrir al café, el tabaco o el te. Estas son sustancias adictivas que tu cuerpo asociará a la sensación de hambre, y puedes entrar en una rueda de consumo excesivo de sustancias de este tipo. Si puedes evitarlas por completo, mejor

Y vuelve a beber agua


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