Deficiencia de magnesio

Síntomas y claves para su detección

Longevitas Labs

El magnesio es un mineral fundamental que toma parte en importantes procesos internos de nuestro organismo. No es infrecuente que resulte difícil el diagnóstico de un estado carencial de magnesio, por lo que podemos prestar atención a otro tipo de síntomas. 

Magnesio y suplementos de magnesio.

Los suplementos de magnesio, especialmente Fórmula Magnesio gracias a que garantiza el más alto índice de absorción, contribuyen a la reducción del cansancio y la fatiga, además de dar soporte para el metabolismo energético. Presta un papel fundamental en la obtención de energía celular, ATP (Adenosin trifosfato).

Todas las enzimas que crean o utilizan ATP requieren iones Mg2+. Es esencial para la transferencia, almacenamiento y utilización de la energía. El Magnesio actúa como regulador y catalizador de más de 300 sistemas enzimáticos.

Déficit de magnesio.

La deficiencia de magnesio significa que la energía no puede ser producida, dando como resultado síntomas inequívocos de cansancio y fatiga.

Esta deficiencia es muy común en nuestra sociedad debido a determinados hábitos. La carencia de magnesio se ha relacionado con enfermedades tales como la osteoporosis, Hipertensión Arterial, ateroesclerosis, enfermedades cardiacas, provocadas en algunos casos por vasoespasmos coronarios, diabetes, o incluso problemas de magnitud como accidentes cerebrovasculares, en los casos más críticos.

El magnesio es vital para el funcionamiento normal de las células, los nervios, los músculos, los huesos y el corazón. Por norma general, una dieta equilibrada proporciona niveles normales de magnesio en la sangre Sin embargo ciertas situaciones pueden propiciar que el organismo no obtenga la cantidad necesaria de magnesio. Entre las posibles causas, podemos encontrarnos con dietas deficientes, alcoholismo u otras afecciones médicas (diarrea, vómitos, problemas de absorción, diabetes, etc…).

Valores óptimos de Magnesio a nivel tisular, a partir de los alimentos.

La mayoría de las buenas fuentes de magnesio posee sólo alrededor del 10% o menos de las cantidades diarias recomendadas . Las que contienen más, como ciertos frutos secos, pescado y granos enteros, se comen a menudo en cantidades demasiado pequeñas en la dieta.

Entre las fuentes de alimentos donde encontrar el magnesio podemos destacar estos ejemplos:

- Vegetales de hoja verde.

- Frutos secos, como almendras o anacardos.

- Legumbres, guisantes y soja.

- Cereales de grano entero.

- Algunos pescados (arenque o rodaballo).

Factores que pueden limitar la absorción de magnesio.

Junto a ello, existen varios factores que pueden afectar la capacidad para obtener el magnesio a partir de los alimentos, como podrían ser:

- Baja disponibilidad en los alimentos de magnesio debido a ciertas prácticas industriales.

- Hábitos alimentarios que provocan una baja absorción del magnesio, como el consumo de refrescos y bebidas gaseosas (CO2).

- El exceso de estrés o algunas enfermedades, que disminuye la capacidad del cuerpo para utilizar el magnesio.

- Desequilibrios en minerales, tales como el exceso de calcio, que bloquea la actividad celular del magnesio.

- Las diferencias metabólicas en individuos, tales como el exceso de la hipomagnesemia (excreción por vía renal), lo que resulta en pérdidas y deficiencia de magnesio.

Síntomas que pueden indicar una carencia de magnesio:

Entre los síntomas que pueden mostrar un estado deficitario de magnesio podemos encontrarnos con una sintomatología muy leve y que posiblemente no habríamos asociado con un estado carencial en dicho mineral, como puede ser ese tic repetitivo en el ojo que es más bien un microespasmo de nuestro párpado, hasta hipertensión arterial o dolores de pecho. 

Si tenemos alguno de los síntomas que a continuación se enumerarán, sería conveniente consultar con un especialista, ya que aunque pueden estar originados por otras causas, también pueden deberse a un déficit de magnesio:

- Temblor de nuestro párpado y tic repetitivo en el ojo. 
- Contracturas musculares o calambres en las piernas.
- Sensación de hormigueo o entumecimiento. 
- Sensación de fatiga o cansancio, especialmente por las mañanas.
- Irascibilidad, ansiedad, cambios de humor repentinos, insomnio, hiperactividad... Estados de nerviosismo generalizado.
- Ritmo cardíaco irregular, dolor en el pecho. 
- Disfunción en la ATM o incluso bruxismo por tensión en el nervio trigémino.
- Hipertensión arterial.
- Dificultad para tragar o sensación de nudo en la garganta. 
- Alta apetencia de chocolate o sal. 
- En casos graves se puede llegar tener sensación de confusión o desorientación.

El Dr. Pérez León, director del Instituto Biológico de la Salud, nos explica en profundidad algunos de estos síntomas. 





 

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